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06 de octubre de 2018

Día Mundial de la Parálisis Cerebral

La parálisis cerebral describe un grupo de trastornos del desarrollo psicomotor, que causan una limitación de la actividad de la persona y que se atribuye a problemas en el desarrollo cerebral del feto o del niño. Los desórdenes psicomotrices de la parálisis cerebral están a menudo acompañados de problemas sensitivos, cognitivos, de comunicación y percepción. En algunas ocasiones también de trastornos del comportamiento. Las lesiones que general la parálisis cerebral ocurren desde el período fetal y hasta los 3 años. Las lesiones cerebrales después de la edad de 3 años hasta el período adulto pueden manifestarse como parálisis cerebral, pero, por definición, estas lesiones no lo son.

La parálisis cerebral atetoide afecta la capacidad de la persona para controlar sus músculos. Esto significa que los brazos o piernas afectados por la parálisis cerebral atetoide podrían agitarse y moverse repentinamente. Las afecciones en la audición son bastante comunes en este grupo e interfieren con el desarrollo del lenguaje. La lesión de los ganglios basales del cerebro parece ser la causa de esta condición.
 
Por último, en la parálisis cerebral atáxica la persona presenta mal equilibrio corporal, una marcha insegura y dificultades en la coordinación y control de las manos y de los ojos. La lesión del cerebelo es la causa de este tipo de parálisis cerebral y relativamente rara. 
 
Sintomatología
 
En función del tipo de parálisis cerebral, los signos y síntomas pueden variar enormemente. Por lo general, los problemas de movimiento y coordinación son comunes en todos los tipos, pero además, otras consecuencias de la enfermedad podrán ser  variaciones en el tono muscular, músculos rígidos y reflejos exagerados, falta de coordinación muscular, temblores o movimientos involuntarios o dificultades relacionadas con los sentidos de la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto. 
 
Diagnóstico
 
Si el médico de familia o el pediatra sospecha que un niño tiene parálisis cerebral, evaluará los signos y síntomas, revisará la historia clínica y le realizará un examen físico. Es posible que el médico derive a un especialista formado para tratar niños con afecciones cerebrales y nerviosas (neurólogo infantil).
 
El médico también prescribirá una serie de exámenes para formular un diagnóstico y descartar otras causas posibles. Entre esas pruebas se podrían encontrar estudios cerebrales, como resonancias magnéticas, ecografías de cráneo o electroencefalogramas, además de análisis de laboratorio para detectar posibles problemas genéticos o metabólicos. 
 
Incidencia de la enfermedad en España y en el mundo
 
La incidencia de esta condición en países desarrollados es de aproximadamente 2 - 2,5 por cada mil nacimientos. Esta incidencia no ha bajado en los últimos 60 años a pesar de los avances médicos como la monitorización de las constantes vitales de los fetos. Esto no se debe a que con la nueva tecnología no se puede prever ni prevenir la PC sino que ha aumentado la posibilidad de mantener con vida a bebés prematuros y de bajo peso mucho mejor que hace 60 años, es por eso que como dice más abajo la incidencia en estos casos se aumenta 10 veces (del 0,1 % al 1 %). En este sentido es muy interesante el consenso internacional denominado: “A template for defining a causal relation between acute intrapartum events and cerebral palsy: international consensus statement” en español sería: “Un Patrón para Definir una Relación Causal entre los Eventos Agudos Intraparto y la Parálisis Cerebral: Declaración Consensuada Internacional”. La parálisis cerebral no tiene cura conocida; la intervención médica aparece como una ayuda, pero también la intervención médica la puede prevenir en algunos casos, gracias a una mejor tecnología que permite la monitorización de las constantes vitales de los fetos. Estos tratamientos para el desarrollo personal del paciente se introducen en su vida diaria durante toda la vida
 
Prevención
 
La prevención de la Parálisis Cerebral ha de hacerse en el periodo de embarazo. Entre otras exámenes, la Prueba de Factor Rh sirve para tratar aquellas mujeres con el tipo de sangre RH negativo que puede generar problemas de incompatibilidad sanguínea con su bebé en el útero, que podría ser un factor para el desarrollo de la enfermedad. Si la mujer Rh negativa ha desarrollado una incompatibilidad con la sangre de un bebé, varios tratamientos pueden ser utilizados durante y después del embarazo para optimizar la salud del bebé, reduciendo el riesgo de PC para ese niño. 
 
Asegurar que todas las mujeres son inmunizadas contra la rubéola reduce el riesgo de la rubéola congénita que puede causar parálisis cerebral. También es importante que las mujeres tengan una atención médica adecuada antes de la concepción, para ser evaluadas por una perinatología si se anticipan complicaciones en el embarazo, y tener cuidado prenatal temprano y continuo durante todo el embarazo. Por último, la hipoxia (falta de oxigeno) en el cerebro durante el parto, es un importante factor de riesgo asociado. Si se sospecha que un niño puede estar teniendo un bajo suministro de oxígeno en el cerebro durante el proceso de parto, es muy importante que reciba la mejor estabilización médica posible y apoyo para reducir al mínimo la extensión de la lesión cerebral. Algunas unidades de cuidados intensivos neonatales especializadas para proporcionar tratamientos emergentes (hipotermia o enfriamiento del cuerpo) para reducir el riesgo de PC.