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12 de septiembre de 2018

Día Internacional de Acción contra la Migraña (12 de septiembre)

• La enfermedad La migraña es un trastorno neurológico común. La migraña se suele presentar como un dolor de cabeza pulsátil e intenso, de duración variable, que habitualmente afecta a un solo lado de la cabeza, aunque puede afectar a ambos. El dolor empieza repentinamente y puede estar precedido o acompañado de síntomas visuales, tales como líneas en zigzag, luces de colores o destellos de luz en expansión a un lado de la visión; neurológicos o gastrointestinales, que pueden provocar nauseas y vómitos.

El origen exacto de la migraña no está claro, aunque si se sabe que se produce como consecuencia de la activación o irritación de las fibras del nervio trigémino, que es el nervio compuesto por tres ramas, que transmite la sensibilidad de la cabeza. Las fibras que provienen de la primera rama rodean los vasos sanguíneos localizados en las meninges. Las meninges están constituidas por  varias capas de tejido que recubren el cerebro, y son las estructuras en las que se produce el dolor. 
 
Durante un ataque de migraña se produce una inflamación en las meninges como consecuencia de la liberación de sustancias inflamatorias por parte del trigémino. Esta inflamación o "meningitis" no infecciosa, es responsable de provocar el dolor pulsátil.
 
Además, esta inflamación es la que provoca que el dolor empeore con el movimiento y mejore al estar en reposo.  
 
La mayoría de los estudios indican que el dolor de la migraña se debe a un mal funcionamiento del sistema de dolor, que hace que se produzca una desinhibición central y que por tanto se produzca la estimulación de las terminales del trigémino a nivel de las meninges. 
 
Sintomatología
 
La sintomatología de la migraña varía en función de las diferentes etapas que atraviesa la enfermedad, que se pueden clasificar de la siguiente manera:
 
1. Síntomas premonitorios (pródromos)
 
Aparecen entre dos horas y dos días antes de iniciarse el dolor. Se pueden detectar ciertos síntomas que podrían mantener relación con un mal funcionamiento del hipotálamo, región del cerebro que controla el equilibrio interno del cuerpo. Algunos de estos síntomas podrían ser cansancio, dificultad para concentrarse, aumento del apetito, bostezos y retención excesiva de líquidos. Estos síntomas aparecen en un 60 por ciento de los pacientes.
 
2. Aura
 
Son los síntomas neurológicos transitorios, que se instauran de forma progresiva y provocan alteraciones en la visión en la mayoría de los casos y, en menor medida, de sensibilidad o del lenguaje. Se debe a una depresión cortical propagada: el lóbulo occipital del cerebro lanza una onda que se emite de atrás a adelante provocando una disfunción en las estructuras cerebrales. El aura sólo se da entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes con migraña, y tiene una duración entre 10 y 30 minutos. No todas las migrañas presentan aura y además, el tipo de aura puede ser diferente:
 
Aura visual: Aparece en un 90 por ciento de las migrañas y cuya forma tiende a ser la de un destello en la mitad del campo de visión que se va extendiendo en forma de líneas en zigzag que se desplazan hacia uno de los lados. 
 
Aura sensitiva: Aparece en un 60 por ciento de los casos. Consiste en una sensación de hormigueo que aparece en los dedos de la mano y se extiende hacia los hombros y, en ocasiones, hasta la boca y la lengua.
 
Aura del lenguaje: Es poco frecuente. La persona que sufre este tipo de aura presenta problemas para articular palabras o para entender a otros.
 
Aura retiniana: Es muy poco habitual. Sus síntomas son los mismos que los del aura visual, pero afecta a un solo ojo.
 
Aura del troncoencéfalo: Es muy poco frecuente. Los síntomas aparecen en el tronco encefálico y son comunes a los de las auras visual, sensitiva y del lenguaje.
 
Aura motora: Muy poco frecuente. Produce una parálisis temporal de una parte o la totalidad del cuerpo, aunque no suele durar más de un día.
 
3. Fase de dolor
 
Se suele presentar como una molestia leve de cefalea que se va incrementando en intensidad. Tiene una duración de entre cuatro y 72 horas, aunque sólo una sexta parte de los pacientes la sufren durante más de 48 horas.  El tipo de dolor y su zona afectada varía en cada paciente.
 
4. Fase de resolución o de “resaca” (postdromos)
 
El dolor provocado por la migraña va desapareciendo, aunque el 80 por ciento de los afectados afirma encontrarse mal tras el episodio de dolor intenso. Su duración es variable: desde pocas horas hasta varios días.
 
Diagnóstico
 
El diagnóstico de la migraña deberá hacerlo un neurólogo basándose en el historial clínico del paciente, los síntomas y un estudio físico y neurológico. También podrá recomendar pruebas complementarias para descartar posibles causas del dolor, si la afección es inusual o  si es más compleja de lo normal.
 
Estas pruebas podrán ser: 
 
Análisis de sangre. El médico puede indicar estos estudios para los problemas de vasos sanguíneos, infecciones en la médula espinal o el cerebro y las toxinas en el sistema.
 
Imágenes por resonancia magnética. Un examen con RM usa un campo magnético potente y ondas radioeléctricas para producir imágenes detalladas del cerebro y de los vasos sanguíneos. Estas exploraciones por resonancia magnética ayudan a los médicos a diagnosticar tumores, accidentes cerebrovasculares, hemorragias en el cerebro, infecciones y otras afecciones del cerebro y el sistema nervioso (neurológico).
 
Exploración por tomografía computarizada. La TC explora a través de una serie de radiografías que crean imágenes transversales detalladas del cerebro. Esto ayuda a los médicos a diagnosticar tumores, infecciones, daño cerebral, hemorragias en el cerebro y otros posibles problemas médicos que pueden causar dolores de cabeza.
 
Punción medular (punción lumbar). El médico podrá indicar esta prueba si sospecha que hay infecciones, hemorragias en el cerebro u otras afecciones no diagnosticadas.
 
Tratamiento
 
Actualmente hay dos formas de aproximación al tratamiento de la migraña: fármacos encaminados a paliar los ataques y fármacos encaminados a prevenirlos.
 
En el caso del tratamiento paliativo durante los ataques, los fármacos más utilizados son los analgésicos, como el paracetamol; antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, o el ácido acetilsalicílico; derivados ergotamínicos, como la ergotamina y la dihidroergotamina: o triptanes, como el sumatriptán, zolmitriptán o rizatriptán.
 
Por otra parte, el tratamiento preventivo de la migraña se usa en aquellas personas que tienen ataques muy frecuentemente (más de tres ataques al mes) o si los síntomas son tan intensos que les impiden realizar sus labores habituales al menos tres días al mes.
 
Algunos de estos medicamentos para la migraña son: betabloqueantes (propranolol y metoprolol), ciertos antiepilépticos (topiramato, gabapentina y valproato), algunos antidepresivos, antagonistas del calcio; y antiserotonérgicos, como la ciproheptadina y el pizotifeno. 
 
En algunos países se ha ensayado con buenos resultados nuevas terapias para el tratamiento de la migraña, como la inyección de toxina botulínic y alguno de sus derivados, en distintas zonas del tejido subcutáneo de la cabeza. Otras terapias todavía con resultados controvertidos son la administración de magnesio, vitamina B12o extracto de tanaceto.
 
Asimismo, en países como Bélgica, Reino Unido y Estados Unidos, hay experiencia con un estimulador transcutáneo (electrodo adhesivo) que se aplicaría sobre la zona del entrecejo y región supraorbitaria (ligeramente por encima de las cejas) durante 20 minutos diariamente recibiendo electroestimulación a intensidades muy bajas, demostrando  así una disminución en la intensidad y la frecuencia de las crisis. 
 
Incidencia de la enfermedad en España y en el mundo
 
En España, más de 3,5 millones de personas padecen migraña de forma ocasional, mientras que 1 millón la sufren de forma crónica. Además, se estima que, de los casi 30 millones de personas de entre 18 y 65 años, el 12,6% puede padecerla en algún momento.
 
Los estrógenos son un factor que predispone para la migraña,  por lo que de cada 3 mujeres, solo 1 hombre padece migraña. 
 
Esta patología ocasiona un alto porcentaje de absentismo y de pérdida de productividad laboral en el territorio nacional, con un coste anual de 2.000 millones de euros. Casi el 20% de los hombres y el 30% de las mujeres afirman perder más del 10% de las jornadas de trabajo a causa de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que la migraña es una de las diez causas principales de años perdidos por causa de discapacidad.
 
A nivel internacional, la enfermedad afecta a entre el 11 y el 13 por ciento de la población adulta en los países occidentales y se estima que aproximadamente el 2% de la población mundial sufre migraña crónica.
 
Prevención
 
La prevención de la migraña se puede conseguir con tratamientos farmacológicos, como hemos visto anteriormente, pero también identificando y evitando los factores desencadenantes; es decir, aquellos que, al exponerse a ellos, aumentan la probabilidad de sufrir un ataque de migraña.
 
Los factores desencadenantes pueden ser diferentes para cada persona. Los más frecuentes son el estrés, los cambios climáticos, los cambios en el patrón del sueño, los cambios hormonales durante la menstruación y la menopausia, o el consumo de alcohol.
 
En cualquier caso, identificar los factores que pueden llegar a desencadenar un ataque de migraña no es sencillo, porque en algunos casos la migraña puede aparecer hasta 24 horas más tarde o porque en algunas personas se deben combinar de manera simultánea varios factores para desencadenar el ataque de migraña.