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04 de febrero de 2019

Testimonio de María, paciente del Hospital Beata María Ana, en el Día Mundial contra el Cáncer

“ESTAR SIEMPRE APRENDIENDO COSAS NUEVAS CONTRIBUYÓ MUCHO A MI RECUPERACIÓN DE UN CÁNCER DE MAMA”. María aporta actualmente su grano de arena a la recuperación de las pacientes operadas de cáncer de mama con la realización de cojines que luego dona a hospitales.

Tras haber superado un cáncer de mama, después de seguir tratamiento en el Hospital Beata María Ana, y de encontrarse ya plenamente curada, María nos habla de cómo fue su proceso de recuperación y de los aspectos que le ayudaron a superar la enfermedad. “Además de las revisiones anuales con mi ginecólogo, lo más importante para mí ha sido el deporte y abrirme a nuevas actividades. Me apunté a un gimnasio y comencé a dedicar tiempo al Patchwork, un conjunto de conocimientos que permiten trabajar aspectos de la personalidad y de la realidad humana y espiritual. En definitiva, he llenado mi vida con el aprendizaje de cosas nuevas y la búsqueda de nuevas ilusiones”, declara. 
 
María recomienda a las personas que, como ella, se encuentren en estos momentos superando la enfermedad, que la afronten con naturalidad. “Es importante pensar que ya no tienes nada malo, cuidar la alimentación, practicar deporte, y quizás sea bueno hacer unas sesiones de psicoterapia que te ayuden a entender lo que te está pasando. A mí me ayudó mucho”. 
 
María describe la atención médica y humana que recibió por parte de los profesionales del Hospital Beata María Ana como “exquisita”, proporcionándole información en todo momento sobre la evolución del proceso. 
 
Tras superar la enfermedad se sumó a la corriente de tejer cojines para mujeres que se recuperan de la enfermedad y donarlos a hospitales. “Todo partió de la idea de una paciente de Suiza con cáncer de mama, y actualmente es una práctica que se ha difundido en el mundo del Patchwork. Existen asociaciones para hacer corazones y donarlos a los centros hospitalarios”. 
 
“Yo sentí la necesidad de aportar mi granito de arena a otras personas que están operadas. Lo comenté con mis médicos y les pareció una buena idea. Han pasado años y sigo colaborando con este propósito.”, concluye María.