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01 de agosto de 2017

¡Y llegó el verano!

El Dr. Gonzalo Perea, otorrino del Hospital Beata María Ana, nos resume las principales patologías de los oídos en época estival.

¡Llegó el verano, qué maravilla!, las vacaciones, el sol, el buen tiempo, bañarse en el mar o en la piscina, las fiestas estivales y, por supuesto, los problemas de oído.

Es un tributo a pagar, fundamentalmente por los baños. Podemos observar tres frecuentes patologías de oído en la época estival: los tapones de cera, las otitis externas y los accidentes por prácticas de buceo. Estos últimos son las menos frecuentes, pero quizás las más graves, y van asociadas a otros problemas de salud importantes, dentro del campo de la otorrinolaringología. Analicemos cada uno de ellos.

LOS TAPONES DE CERA.

Los tapones de cerumen es una acumulación de la secreción de las glándulas ceruminosas del conducto auditivo externo, que tienen una función de defensa del oído, evitando, por ejemplo, que algún atrevido insecto trate de alcanzar el tímpano; pero en realidad, se desconoce la verdadera función.
 Los tapones de cera se forman de manera desconocida y no sabemos con exactitud por qué; hoy en día se barajan múltiples etiologías que no responden por separado, cada una de ellas, al verdadero origen de los mismos.
No es cierto que los tapones de cerumen se formen precisamente en verano; se pueden formar a lo largo de cualquier estación del año, pero es en la época estival, cuando, por efectos del baño o por efecto del calor, éstos se ablandan, ocupando toda la extensión del conducto auditivo externo, provocando entonces la sensación de taponamiento. La solución a los mismos, suele ser sencilla, mediante lavado o aspiración, quedando resuelto el problema. Podríamos decir, que los tapones de los oídos es la patología más frecuente y también la más sencilla de solucionar, en la época del año que nos ocupa.

LAS OTITIS EXTERNAS.

Esta patología ya requiere una mayor atención y cuidado por parte del especialista. El conducto auditivo externo está colonizado por un grupo de colonias bacterianas que viven de forma saprófita, natural, dentro del mismo, sin producir daño alguno. Por diversas circunstancias, alguna de las colonias que pueblan el conducto puede desarrollarse de manera anormal, creciendo la colonia en cuestión y desplazando al resto de las otras, provocando entonces una infección por esa rotura del equilibrio entre las diversas colonias que pueblan el referido conducto. El resultado de esta injusta preponderancia de la colonia dominante, determina la aparición de la otitis externa. Y, ¿por qué ocurre con mayor frecuencia en verano? La explicación es sencilla; dos factores:
- El primero es que los baños en el mar y en la piscina, originan con frecuencia que el conducto quede húmedo por un tiempo y esta humedad aporta nutrientes a las bacterias que, en caso de aprovecharlo, puede determinar la secuencia explicada. También que irritantes de esas aguas, como puede ser el cloro del agua de las piscinas o ciertos irritantes del agua marina, contribuyan o provoquen tal circunstancia.
- El segundo es que, por efecto del calor, el sudor penetre en el conducto y, siendo éste rico en nutrientes, produzca el mismo efecto que el agua.
El tratamiento es ya algo más complicado y, sobre todo, si el paciente pensando que tiene un tapón de cera, inicia maniobras intempestivas sobre el oído, empeorando de forma manifiesta la patología. Puede que con unas simples gotas óticas con antibióticos y corticoides se controle el problema o se requiera actuaciones más contundentes para atajarlo. No hay que olvidar que las otitis externas pueden ser terriblemente dolorosas, producir fiebre e incluso inflamación de los ganglios subsidiarios; en numerosas ocasiones, los tratamientos son prolongados hasta poder controlar la infección.

LAS PATOLOGIAS DEL BUCEO.

Estas afecciones por fortuna suelen ser las menos frecuentes, porque aquellos que la practican, suelen estar más instruidos que el resto de la población sobre las adversidades de los deportes acuáticos, mucho más, de los que sólo gozan de modestos chapuzones en el mar.

Además de poder padecer las dos patologías previas explicadas, cabe la posibilidad de sufrir un problema de falta de compensación de presiones, que el oído no pueda realizar. Esto se debe a un problema, relativamente frecuente, de incompetencia de la Trompa de Eustaquio, comunicación que tiene el oído medio con la parte posterior de la fosa nasal, que permite la ventilación del mismo y la posibilidad de compensar presiones de la caja del tímpano con la presión exterior. Si la citada incompetencia de la Trompa no se resuelve y se insiste en la inmersión, aumentando la presión exterior, se puede llegar a una situación de severo exudado de la mucosa de la caja timpánica, produciendo una importante otitis media aguda, incluso una dramática perforación del tímpano acompañado de un terrible dolor. Esto último, puede ser la situación más adversa que las prácticas de submarinismo pueden ocasionar, exceptuando las que acaecen como consecuencia de no realizar descompresiones adecuadas al emerger, pero eso ya es otra patología independiente de la otológica, así como aquellas personas que padezcan patologías sinusales. Por lo tanto, para aquel que desee realizar prácticas de buceo, se recomienda que acuda a un centro homologado y con  experiencia para evitar estas atroces consecuencias.