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14 de noviembre de 2017

Destreza clínica y experiencia en el diagnóstico de las enfermedades de las uñas.

La Dra. Navarro, dermatóloga del Hospital Beata María Ana, nos acerca al mundo de Onicología, estudio de las alteraciones y enfermedades de la uña.

La Onicología es la disciplina dentro de la Dermatología que se encarga de las alteraciones y enfermedades de la uña o aparato ungueal.

La uña es una estructura anatómica compleja. Forma parte de una unidad funcional constituida por la falange ósea, la articulación interfalángica distal, el tendón extensor y los ligamentos laterales.

El aparto ungueal tiene funciones diversas, como el tacto fino, la función prensil, el rascado y la protección de los dedos. Indudablemente, tiene también connotaciones cosméticas. Por su continua exposición al exterior debe adaptarse a la anatomía evolutiva de las manos y pies, y se encuentra sometido a una máxima interacción física y química con el mundo exterior. La lámina ungueal es la estructura endurecida en forma de placa que recubre el dorso de la falange distal.  Está constituida fundamentalmente por queratinas que determinan su dureza, en menor cantidad agua, lípidos y una escasa proporción de calcio y  oligoelementos como hierro, magnesio y otros. 

Pueden producirse cambios en el color, la superficie y en la estructura de lámina ungueal en una gran variedad de enfermedades, ya sean propias de la uña (inflamatorias, infecciosas, traumáticas, secundarias a fármacos y tumorales) o como expresión de enfermedades internas. Las lesiones en las uñas pueden incluso preceder en el tiempo a la aparición síntomas de una  patología interna grave. Debido a la sutileza en las diferencias de expresión de estas variadas enfermedades, el diagnóstico de las enfermedades de las uñas requiere gran destreza clínica y experiencia. Solamente un diagnóstico correcto conducirá a un tratamiento adecuado.

Las diferentes edades del individuo tienen reflejo en la morfología de las uñas. Así, en los primeros meses de vida, un asincronismo entre el crecimiento del tejido blando periungueal y la lámina ungueal, a menudo origina un aspecto de uña incarnada; las uñas de los recién nacidos y los bebés con frecuencia son más pequeñas, tienen una forma plana o cóncava en cuchara, y tienden a ser más finas y frágiles. La mayoría de estos cambios se resuelven espontáneamente en pocos meses. A partir de la infancia, la deambulación y la realización de actividades físicas puede originar la aparición de uñas incarnadas y otras lesiones traumáticas como hematomas e hiperqueratosis subungueales. Con frecuencia, estas anomalías se acompañan del uso de un calzado inadecuado o mal ajustado.

En la vida adulta, el paso del tiempo induce cambios inevitables; las uñas de las manos se adelgazan, se vuelven más frágiles, se descaman en capas y se ven surcadas por estriaciones longitudinales. Las agresiones físicas y químicas, como inmersiones repetidas en agua o contacto con sustancias agresivas, favorecen el deterioro de las uñas asociado con la edad. Las uñas de los pies se engrosan, pierden su color nacarado característico y sufren cambios morfológicos. La modificación de la biomecánica del pie, por relajamiento muscular, óseo y tendinoso o por el uso de calzado poco apropiado, origina un estrés sobre la uña que a la larga producirá cambios en la estructura general de la uña. La insuficiencia de riego arterial periférica, junto con enfermedades habitualmente asociadas a la edad, como diabetes, artrosis u otras, incrementan la probabilidad de anomalías morfológicas en las uñas, a la vez que la convierten en más susceptible a la parasitación por hongos, una patología muy frecuente en nuestro medio.

El tratamiento de las alteraciones y enfermedades de las uñas requiere pericia clínica y experiencia. La barrera a la penetración de los medicamentos a través de la lámina ungueal es un problema añadido que dificulta la acción de los productos de aplicación tópica. Por otro lado, los tratamientos quirúrgicos a menudo acarrean el riesgo de dejar una alteración permanente en la uña.

Para prevenir las enfermedades de las uñas se aconseja llevar un buen cuidado de las mismas en cuanto a protección mecánica y química e higiene. La aparición de algún problema en el aparato ungueal debe hacernos acudir a un dermatólogo con experiencia en el manejo de las enfermedades de las uñas.

Dra. Lourdes Navarro. Médico especialista en Dermatología.